lunes, 15 de abril de 2013

Oblivion

Que la película esté narrada por Jack Harper, el héroe superior a los demás por su fuerza y coraje, con una misión definida, aunque el no sea consciente (oblivion significa olvido), no creo que haga la película tediosa, como afirman algunos críticos, sino que le confiere un halo trascendente, épico, que ayuda a empatizar al espectador con él. La añoranza que reflejan la voz y las palabras del protagonista por el pasado, acompañada de unas imágenes espectaculares (creo que los exteriores han sido rodados en Islandia), producen cierta tristeza a la vez que invitan a la esperanza.

De hecho, la importancia que el protagonista otorga a determinados objetos, en especial a los libros (la cita sobre Horacio del libro “Cantos populares de la Antigua Roma”, del poeta y político inglés Thomas Macaulay, resume el mensaje de la historia), refleja que la felicidad está al alcance de nuestras manos dado que está se encuentra en las pequeñas cosas. El cuadro de Andrew Wyeth, "Cristina´s world", (aunque en un principio pensé que el cuadro era de Hopper, Rodrigo me sacó de mi error diciéndome quien era el pintor, del cual nunca había oído hablar, y el título de la obra, lo que le agradezco) así lo rubrica.

Aunque no rechaza la tecnología si demuestra cierta reticencia hacia su uso y abuso y casi es un alegato hacia la vuelta al estado de naturaleza, representado por la rustica cabaña al lado de un lago en la cual, al depositar cuidadosamente sus Ray-Ban y la gorra de los New York Yankees, mientras suena de fondo un viejo disco de vinilo (“A Whiter Shade of Pale”, del grupo británico de rock Procol Harum, convertida en melodía de culto), transforma en hogar.

El relato del futuro postapoliptico está contado de manera acertada porque a la vez que narra el día a día del operario mecánico que se supone es Jack, inserta los retazos del pasado en los que nos va desvelando como se llegó a ese presente, tan frío, y como se avanza hacia ese futuro, en principio esperanzador, en Titán, la luna más grande de Saturno.

La película está repleta de referencias y homenajes a clásicos de la ciencia ficción. Para demostrar que el ataque que ha sufrido la tierra ha sido catastrófico, además de la Luna medio rota, se explaya en mostrarnos las ruinas de los edificios emblemáticos americanos (la Estatua de la Libertad, como en “El planeta de los simios”, el Empire State, el pentágono, el capitolio, el Puente de Manhattan o el Yankee Studium).

Por una vez, y sin que sirva de precedente, he disfrutado con las maquinas y artilugios que aparecen porque tienen un diseño muy llamativo y elegante, algo que no es de extrañar dado que Joseph Kosinski tiene estudios de arquitectura y eso se nota, sobre todo en el diseño de la casa-plataforma en la que residen Jack y su compañera… ¡alucinante la piscina!


Fantástica la nave en la que se desplazan, sobre todo por la forma de despegar imitando el salto del ángel, un salto estirado ejecutado con la cabeza inclinada hacia atrás, la espalda un poco arqueada y manteniendo los pies juntos de manera que formen una línea recta desde las caderas hasta los dedos de los pies. Al saltar hacia arriba los brazos se extienden hacia los lados hasta la altura de los hombros, manteniéndolos así hasta que el saltador está cerca del agua, momento en el que se juntan por encima de la cabeza y las manos se ponen de forma que entren en contacto con el agua antes que el resto del cuerpo. La nave lo reproduce a la perfección.

Los Drones (yo los llamo los K-Drones por lo malos que son, je, je) son unas pelotas de ceño fruncido y bizcas, que disparan hacia todos los lados, y que, cuando no tienen ángulo de tiro suficiente, sacan a relucir su lado poligonero y se dedican a empujar a las otras naves como si de los coches de choque se tratara.

La película, sin ser una gran historia, me ha resultado entretenida y visualmente muy atractiva. Creo que merece la pena verla (y eso lo dice alguien que no es fan precisamente de este género, lo cual es de tener en cuenta ¿no?).

5 comentarios:

  1. jajaja, Teresa, coincidimos bastante. Me ha resultado entretenida. Me sobra un poco de protagnonismo del Tom Cruise, algo pesadito, y la historia de amor algo ñoña a la mitad de la peli. Lo del Empire State y el amor, en fin, ya está muy trilladito. La peli tiene resonancias de muchas otras, aunque supongo que a estas alturas ya es inevitable: las pantallas de Minority Report, los drones de las guerras de las galaxias, el helicóptero de Avatar, las carreras por el cañón también de Star Wars, los robots capullos friendo a desarrapados de Terminator, los macarras poligoneros de la carretera de Mad Max y The Fast and de Furious, y hasta la nena herida y la avioneta por el desierto de El paciente inglés. Y no digamos la graja de Matrix...en fin, a pesar de todo la peli sale dignamente y me gustó verla. A ver si me encargo un clon de la Kurylenko, jajaja...

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  2. Pues yo de esta peli no clonaria a nadie, pero si de la de "Prometheus", ya sabes.....

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  3. Jaja, si, tu te quedas con el alemán y yo con la rusa, no está mal :-)

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  4. Rodrigo también me dijo que el puente que aparece en la película no es el de Brooklyn, como yo creía, sino el de Manhattan (ya lo he corregido). Aunque en esto jugaba con ventaja porque él ha estado 3 o 4 veces en Nueva York y yo ninguna...aunque espero hacerlo pronto.

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  5. Si, yo al ver el cuadro hubiera jurado que era de Hopper, pero no...

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