jueves, 12 de agosto de 2010

The wire: radiografía de una sociedad

McNulty y Kima apatrullando la ciudad de Baltimore...


The wire es una serie de televisión policiaca, producida por la cadena HBO (especializada en series de gran calidad). Está creada por el periodista David Simon, especialista en temas policiacos, y se nota en el realismo de la trama. La serie comenzó en el año 2002, y consta de 60 capítulos repartidos en 5 temporadas. Hay que agradecer a la productora norteamericana el excelente y cuidado trabajo que pone en todas sus series.

La serie está ambientada en Baltimore. La primera temporada, que es la que he visto, se centra en el mundo de la droga. Más adelante, se tratan temas como el puerto, el gobierno local, el sistema educativo, los medios de comunicación, etc.

Esta serie está obteniendo cada vez más éxito, y ya a logrado algunos premios, aunque quizás no muy relevantes. Poco a poco, se está convirtiendo en una obra de culto, y para algunos críticos, es la mejor serie jamás producida.

http://en.wikipedia.org/wiki/The_Wire

Al principio, cuesta un poco entrar en la dinámica de esta serie. La acción es más lenta de lo habitual en las pelis de policías; se describe muy bien la rutina del día a día, tanto de los policías como de los traficantes, drogadictos, etc. Parece que nunca pasa nada, pero poco a poco se va acumulando la tensión. A partir de cierto punto, se sabe que la cosa tiene que estallar por algún lado.

Las relaciones humanas, la amistad, el odio, el sexo, los celos profesionales, la dureza del mundo laboral, la utilización de los demás, son temas perfectamente tratados, con una sinceridad y precisión pocas veces vista anteriormente. Pero no por ello, la serie renuncia a la diversión. Sigue aportando todos los temas que esperamos de un policíaco: poli bueno/poli malo, vidas personales desastrosas, intuición, peligro, colegas, peleas, abuso de alcohol, emoción…sin embargo, estos aspectos no se hacen tópicos para nada. De alguna manera, más que del género policiaco, esta obra tiene reminiscencias del género de espionaje.

Una dificultad importante de la serie es que el inglés que utiliza es muy slang y barriobajero, con lo cual muchas de las expresiones tienen difícil traducción. El espectador no americano sin duda pierde parte del contenido y de las bromas, lo cual es una pena, porque un punto fuerte su humor corrosivo.

La serie es magistral a la hora de describir el paisaje desolado de los barrios bajos de Baltimore. Aunque es una ciudad especialmente castigada por la droga y las tensiones raciales, los problemas descritos bien pueden ser propios de cualquier gran ciudad del mundo. Se exponen situaciones terribles, que resultan aun más duras porque sabemos que están basadas en hechos reales, y en la experiencia cotidiana del creador de esta excepcional obra.

En definitiva, es altamente recomendable conocer esta serie, que va a convertirse en un clásico de la televisión.

Trabajo de despacho en la excelente producción americana.

martes, 10 de agosto de 2010

Que toda la vida es sueño...


Origen (inception) es una reciente película de ciencia ficción, dirigida por Christopher Nolan. Se trata de una obra muy impactante, aunque a veces, demasiado abrumadora. Nolan ha dirigido interesantes e innovadoras películas como Memento, Insomnio, el Prestigio, o la revisión de Batman "el caballero oscuro". En todas ellas crea ambientes muy sugerentes e inquietantes, y juega a que el espectador dude si lo que ve es cierto o no. Es un director muy obsesionado con la estética, pero no deja de tratar temas con calado.

Origen está catalogada como una película de ciencia ficción, pero en realidad es una mezcla de géneros, especialmente el cine de acción y su subgénero "película de robos". Su influencia más obvia es "The Matrix", película que en el año 1999 marcó un antes y un después en el cine de acción. Es curioso que esta película tenga ya 11 años, por cierto. El recurso de detener el tiempo lo asociamos a Matrix, aunque había sido utilizado ya previamente en otras películas como Jumanji.
www://es.wikipedia.org/wiki/The_Matrix

Origen tiene algunos hallazgos excelentes, sobre todo el de la relatividad del tiempo en varios niveles. Su principal pega, a mi entender, es que no cuida lo suficiente, ni introduce bien, la técnica del sueño compartido. Tradicionalmente, en ciencia ficción se trata de explicar este tipo de avances de alguna manera, aunque resulte arbitrario o inverosimil. Aquí nos lo dan por hecho, y se centran en la acción, no en el cómo.

Un tema muy presente en la película, y quizás el aspecto más "filosófico" y profundo, es el del origen de las ideas. Su comparación con un virus parece tomada del concepto de "memes", expuesto por Richard Dawkins en su impactante libro "El gen eogista"; son ideas que tienen éxito y se transmiten y replican como un virus de persona a persona. Es un tema controvertido y polémico, ya que estamos hablando de ideas morales, religiosas, políticas...



Origen está repleta de actores interesantes, como el japonés Ken Watanabe, o el veterano y siempre sólido Tom Berenger. La película utiliza la aparición de Michael Caine como reclamo, pero es demasiado breve. Y del actor protagonista, Leonardo diCaprio, hay que reconocer su mejora progresiva y su buena filmografía reciente, de la que destacaría su papel dramático en "the revolutionary road".

Las críticas a Origen están resultando en general positivas. Tengo la impresión de que estamos ante una pelicula que va a servir de referencia para otras, aunque no llegue al nivel de Matrix. En cualquier caso, resulta un entretenimiento de alto nivel para un verano más bien escaso en cine de calidad.













lunes, 9 de agosto de 2010

Postales desde Marte

Un fulanito bien pertrechado monta la Cámara HiRISE en la MRO
La Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) es una misión de la NASA, con destino a Marte, lanzada el 12 de agosto de 2005. Su objetivo es localizar zonas de aterrizaje para futuras misiones en la superficie.
Esta nave está dotada de una magnífica cámara, la HiRISE (High-Resolution Imaging Science Experiment). Una de sus mejores imágenes fue tomada en el año 2006. Se trata del cráter Victoria, en cuyo borde se encuentra el robot Opportunity. En dicha imagen es posible detectar la figura plateada del robot de la NASA y el trazo de su trayectoria en el suelo marciano.











Esta espectacular imagen del Cráter Victoria dio la vuelta al mundo por correo electrónico.



Un reciente artículo en la revista Sky and Telescope revisa alguna de las imágenes más recientes de la camara HiRISE. Dotada de un telescopio de 0,5 metros de diámetro, a sólo 300 km sobre la superficie de Marte, es capaz de obtener una resolución de 1/3 de metro. Esto permite obtener imágenes muy detalladas de la superficie marciana.

Las imágenes tienen un gran valor científico, ya que permiten a los geólogos estudiar formaciones con gran precisión, y reconstruir así la historia del planeta. Con su gran resolución, parece que estas fotografías hubieran sido tomadas por un avión sobrevolando el terreno a baja altura. Con un poco de imaginación, podemos imaginarnos dando un paseo por la Fosa Cerberus, o admirando la belleza de las capas de hielo y polvo en la Chasma Boreale….



¿Un volcán de barro en Marte? Esta imagen de la MRO ha dado pie a especulaciones sobre la posible existencia de vida bacteriana en esta formación. Vida o no, su belleza es incuestionable.






Una de las fotografías más alucinantes de la HiRISE: Chasma Boreale, en el polo norte marciano.
Esta imagen de gran valor científico, muestra capas alternantes de polvo y hielo. Es imposible no quedarse impresionado por la belleza y la espectacularidad de esta imagen.
No en vano es portada de Sky and Telescope en su edición de septiembre.

domingo, 25 de julio de 2010

El poder del perro

Desde hace algún tiempo pertenezco junto a otro miembro de este foro a un club de lectura de novela negra. En él, nos dedicamos a leer algún libro del género y después nos reunimos para comentarlo y discutirlo, alabarlo o destriparlo...En este club hemos leído clásicos americanos, autores actuales (Hennig Mankell, John Connolly, Michael Connelly, Petros Markaris, Andrea Camilleri), etc. sin olvidar a los autores españoles como Alicia Jiménez Barlett, Lorenzo Silva, Vázquez Montalbán, etc.

Durante este verano decidimos leer una obra que se aparta algo del género, ya que trata específicamente del mundo de la droga. Se trata de “El poder del perro”, de Don Winslow. El autor, neoyorkino, sitúa la mayoría de sus novelas en California, aunque ha llevado una curiosa y ajetreada vida, ejerciendo de investigador privado en el ámbito del teatro en Nueva York, y de guía de safaris en Kenia. Entre sus novelas, es bastante conocida “Vida y muerte de Bobby Z”, por haber sido llevada al cine. He aquí una corrosiva crítica de la película:

http://mckormak.blogspot.com/2007/10/pelcula-muerte-y-vidade-bobby-z-matemos.html


La novela en cuestión, “El poder del perro”, es su obra más ambiciosa hasta la fecha. Relata el desarrollo de los grandes cárteles de la droga a lo largo de 30 años, desde la doble perspectiva de los traficantes y de la policía. Los personajes principales se sitúan en los estados fronterizos de México (Baja California, Sinaloa) y EE.UU. (California, especialmente San Diego). La estructura recuerda por un lado, las grandes sagas de mafiosos, especialmente “El Padrino”; y por otro, a las novelas y películas que entrelazan muchas historias como “Vidas cruzadas”, “Amores perros”, “Babel”, etc.

Este libro me ha resultado muy adictivo e impactante. El estilo es directo y ágil, y el lector cruza las más de 600 páginas (edición inglesa) en poco tiempo. La extrema violencia se ve algo suavizada por un excelente humor negro, pero estamos ante una de las narraciones más duras, terribles y desoladoras de la literatura actual. Se da el caso de que cuanto más brutales y horribles son los hechos narrados, más reales parecen. Aquí se hacen notar los 6 años de investigación dedicados por el autor para preparar el tema. Muchos de los episodios descritos resultan familiares, por haber saltado a la prensa años atrás. De hecho, a lo largo del relato, podemos identificar personajes y hechos más o menos próximos a los reales: traficantes (Pablo Escobar), políticos (Luis Donaldo Colosio), militares (Oliver North), sacerdotes (Juan Jesús Posadas). Todos los personajes, reales o ficticios, se ven inmersos en un terrible juego de estrategia, en una guerra de todos contra todos, en una espiral en la que antes o después, todos pagan un terrible precio, muchas veces más alto que la propia vida.

La novela tiene también un aspecto político en el que se denuncian las cloacas de los estados, especialmente de EE.UU. en su guerra no declarada durante los 80 contra el comunismo en Centroamérica, en la que se alió con las siniestras organizaciones de extrema derecha y con los propios narcotraficantes para eliminar a los movimientos revolucionarios de la época, que acercaban peligrosamente la guerrilla comunista a las zonas de influencia americana. Aquí la violencia se vuelve institucional y resulta necesariamente algo más confusa, pero también es una parte del libro interesante y no menos demoledora.

Esta novela, de plena actualidad por la escalada de violencia originada por el narcotráfico en México, lleva a reflexionar sobre la inutilidad de la estrategia seguida por estados y policías para controlar el tráfico de drogas. En definitiva, aunque se trata de una obra supuestamente de ficción, da la impresión de ser en realidad un documental camuflado, una crónica terrible del narcotráfico, y un trabajo de referencia no sólo para los interesados en este tema, sino para todo lector capaz de aguantar un relato terrible y devastador.

sábado, 24 de julio de 2010

El reverendo Dogdson y la fotografía artística (II)


Seguimos con el espinoso asunto de Lewis Carroll y la fotografía artística de desnudos infantiles.

Con respecto a ello, la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi sugiere que el discreto profesor de Oxford aprovechaba sus sesiones fotográficas para dar curso, en forma inofensiva, a sus pasiones ocultas: El tímido profesor de matemáticas utilizaba toda clase de trucos y de embelesos para conseguir que las niñas posaran con gestos o expresiones insólitas, reflejo de cómo las veía, cómo las admiraba, cómo las fantaseaba. Por eso empleaba disfraces, quimonos, sombreros, lazos y raros vestidos, como usaba sus fábulas, historias y pasatiempos para seducirlas y conquistarlas. En ocasiones, tenía que inmortalizar a toda la familia para poder, finalmente, obtener el permiso de quedarse a solas con la niña.

Con todo, Peri Rossi admite, de todas formas, que nunca hubo intenciones aviesas o amenazas concretas en su proceder. En rigor, no hay el menor indicio, ni la más leve evidencia, de que Carroll se propasara alguna vez con alguna de ellas. La propia Alice Liddell creció para darse cuenta de quién era la persona que la inmortalizó en la imaginación popular e infantil, y jamás sugirió nada parecido. Muy al contrario, hasta llegó a corresponder, al parecer, a su amor algo platónico cuando ya era una mujer joven y en edad de casarse (como Mia Wasikowska en la película de Tim Burton, por cierto).

"Pasiones", la obra de Rosa Montero sobre amores de parejas famosas en el capítulo dedicado a Lewis Carroll y Alice Liddell llega a afirmar: «Pero el pedófilo de Lewis Carroll se las arregló para bordear toda su vida la línea del escándalo sin acabar de cruzarla». La autora critica duramente a Lewis Carroll, aunque en algunos aspectos no está correctamente informada: así por ejemplo, asegura que sólo se conserva una fotografía de desnudo, cuando al menos hay tres más, que incluimos junto a estas líneas en las dos entradas del blog.

Carroll era un espíritu sofisticado y un tímido, demasiado recatado para permitirse algún desliz con las niñas que fotografiaba. Si en algún momento hubo en su interior un torbellino de pasiones no permitidas, este vivió y murió en su interior, para atormentarlo en secreto, sin permitirle al parecer ir más allá.

En el siguiente blog se refieren también al tema:

http://www.margencero.com/Magazine/lumiere_carroll/entrada2.htm

El estigma de la pederastia, que asomó en el horizonte cuando la familia de Alice Liddell se enemistó con él, acabó concretándose en las murmuraciones que surgieron en torno a su labor fotográfica y a la infinidad de fotos que hizo de desnudos infantiles. En realidad, hay que decir que este tipo de imágenes eran habituales en la época y que abundaban incluso más tarde, en las postales del periodo eduardiano. Durante mucho tiempo se creyó que todas las imágenes de Carroll fueron destruidas por un sobrino y heredero suyo -el cretino de rigor-, y por las familias respectivas de las propias niñas.

Evelyn Hatch (1879)

Una de las realizadas a la niña Evelyn Hatch, en 1879, motivó una curiosa carta conservada hasta hoy, en la que su autor alude al asunto y se dirige a la madre de la niña para pedirle que interceda ante una pintora de la época y le evite a él mismo una situación que le parece embarazosa: “¿Se acuerda usted de esa foto que le hice a Birdie en cuclillas y de perfil, con una manito en la barbilla, antes de que aprendiera, ella misma, a considerar las ropas un elemento de rigueur? Fue una joyita que no tengo muchas esperanzas de repetir: y me encantaría, de ser posible, conseguir que la señorita Bond, de Southsea (a mi juicio, la mejor ilustradora fotográfica que existe) coloree una copia de la misma. Pero me resulta embarazoso pedírselo, la gente ve las cosas de manera tan distinta. ¿Sería usted tan gentil de pedírselo en mi lugar...?”

En 1880, 48 años después de haberse iniciado en la fotografía, sus prevenciones lo llevaron a abandonar airado, y para siempre, su trabajo artístico y ya nunca más volvió al cuarto oscuro. “Siempre tengo en el corazón la imagen de Alice, mi primera amiga niña, -escribió en su diario-, la que fue mi ideal durante tantos años. Desde entonces, he tenido decenas de amigas niñas, pero con ellas todo ha sido tan distinto...” Carroll murió en 1898, a causa de una bronquitis. Su venerada Alice lo sobrevivió hasta 1934, pero guardó, durante casi toda su vida, un discreto silencio respecto a su relación.

Hace unos años la casa Sothebys de Londres subastó varias de las pertenencias supervivientes de la pequeña Alice, entre ellas algunas de sus fotografías mejor conocidas, esos fetiches que muy probablemente inquietaron al pobre Lewis Carroll en la intimidad de su estudio. El mundo se los arrebató a precios exorbitantes, con el mismo entusiasmo que antes recibió la desconcertante historia de la pequeña Alicia extraviada en el fondo del espejo. Pero ni ella ni Carroll estaban ya allí, para aclararnos el enigma de su extraña amistad...

Alice Liddell casadera, foto de Julia Cameron (1872)

Para terminar, he aquí las propias palabras de Vanessa Tait, una tataranieta de Alice Liddell, sobre este asunto:

La explicación más interesante para mí es que Dogson estaba enamorado de Alice. Fue para ella que creó el País de las Maravillas; en ella concentró sus energías; y a ella se refirió, mucho tiempo después, en 1885, como "mi niña-amiga ideal". Pero si Dogson estaba enamorado de Alice, ciertamente no existe ninguna evidencia de alguna actividad sexual inapropiada. Ella lo recordaba con alegría; sus otros niños-amigos también.

La relación entre ambos terminó posiblemente porque la mamá de Alice, mi tatarabuela, Lorina Liddell, era ambiciosa, autoritaria y snob. Un profesor de matemáticas no era ni de lejos el marido ideal para su hermosa hija. El hombre con el que ella se casó fue Reginald Hargreaves. Él era rico, de campo, pero no tenía los altos estándares intelectuales a los que ella estaba acostumbrada.
Alice vio a Dogson muy pocas veces después de casarse. Mi madre recuerda una carta en la que ella le pedía ser el padrino de uno de sus hijos, pero él dijo que no cuando se enteró de que era un niño. Ese bebé, mi abuelo, se llamó Caryl. Siempre negó que fuera bautizado con ese nombre por Lewis Carroll, pero, en todo caso, es una referencia extraordinaria y un nombre poco común. Alice se conformó con su vida campesina: manejando su casa, criando a sus tres hijos, atendiendo reuniones del pueblo. Todo muy mundano, comparado con la vida de niñez.

Cuando Lewis Carroll hizo sus fotografías, ni siquiera Sigmund Freud había nacido, ni tampoco se había instalado la "teoría de la sospecha", que ha dominado toda la segunda mitad del siglo XX. Pero sería una injusticia y una simpleza acusarlo sin más de pedofilia (por lo demás, sólo se pueden juzgar los actos, no los deseos)...



Fotografía coloreada de Alice Liddell

jueves, 22 de julio de 2010

El reverendo Dogdson y la fotografía artística (I)

Hace pocas semanas, en una entrada anterior del blog encontramos una interpretación libérrima y algo enfermiza acerca de las relaciones entre Alice Liddell y el reverendo Charles Lutwidge Dogdson (1832-1898), also known as Lewis Carroll.


Bien, empezando por el principio… como diría Alicia, es indudable que a estas alturas, casi 150 años después de su publicación, pocas personas puedan creer que Alice Adventures in Wonderland y Through the Looking-Glass, and What Alice Found There, obras publicadas originalmente en 1865 y 1871, respectivamente, sean libros (exclusivamente) para niños.


Las aventuras de Alicia… no es (sólo) una sátira de la sociedad victoriana de la época, ni tampoco una metáfora de la crueldad o la mera crónica de una suerte de viaje iniciático; mucho menos es un simple cuento para entretenimiento infantil. Cualquiera de estas interpretaciones resulta pobre e insuficiente. Se trata más bien de una “alegoría” en el sentido expresado en el diccionario como “ficción en virtud del cual una cosa representa o simboliza otra distinta”. En realidad puede decirse que el relato de Lewis Carroll se ha hecho inmortal porque va más allá de cualquier simplificación, desafiando y poniendo en evidencia nuestras torpes aproximaciones. Su fantasía y su imaginación son tan portentosas y desbordantes, que de poco sirven las reglas de la lógica matemática, el psicoanálisis o la hermeneútica del lenguaje.

Como recuerda el recientemente desaparecido Martin Gardner, (de quien próximamente escribiremos una entrada para él solo), en una deliciosa edición comentada de ambos libros:
“sólo el hecho de que los adultos –científicos y matemáticos sobre todo- sigan disfrutando con los libros de Alicia les ha asegurado a estos la inmortalidad”. Y añade que, como todas las grandes obras de fantasía, Homero o la Biblia, los libros del reverendo Charles Lutwidge Hogdson “…se prestan fácilmente a todo tipo de interpretación simbólica, ya sea política, metafísica o freudiana”.

Por extraño que pudiera parecer, las toscas teorías psicoanalíticas aún tienen mucho predicamento -supuestamente como forma de explicar y entender el mundo- y siguen pareciendo divertidas o fascinantes, (aunque lo cierto es que sí que son bastante frikis). Dice Gardner: “…hoy, por desgracia, nos hemos vuelto todos reductores de cabezas aficionados. No hace falta que nos digan qué significa caer por una madriguera de conejo, o acurrucarse en el interior de una casita diminuta con un pie dentro de la chimenea. Lo malo es que cualquier disparate literario posee tal abundancia de símbolos tentadores que uno puede partir del supuesto que más le plazca sobre su autor, y construir fácilmente un caso sugestivo”.

Más allá de las abundantes interpretaciones y de los numerosos estudios de este tipo (el más detallado es el que hizo la psicoanalista neoyorquina Phyllis Greenacre en 1955, hace ya casi 60 años), la vida del reverendo Dogdson es bien conocida: durante casi cincuenta años fue residente del Christ Church College de Oxford, donde enseñó matemáticas.

Entre lo más destacable de la aburrida y convencional existencia que al parecer llevó, destaca su afición por la fotografía, especializándose en retratos de niñas y de personajes famosos. Le entusiasmaban toda clase de juegos, el ajedrez, los acertijos y pasatiempos lógico-matemáticos, los métodos de cifrado, las reglas y sistemas mnemotécnicos para memorizar números (en su diario habla de un método para recordar hasta setenta y un decimales del número pi π).



Parece que el principal pasatiempo de Lewis Carroll, y que le proporcionó mayores alegrías, fue regalar y agasajar a las niñas. “Me encantan las niñas (no los niños)”, escribió una vez. Por los niños sentía auténtico horror, y en la última etapa de su vida, los evitó cuanto pudo. Consideraba el cuerpo de las niñas (al contrario que el de los niños) sumamente bello, y cuando las dibujaba o fotografiaba desnudas, lo hacía siempre con permiso de los padres por supuesto. Al respecto, escribió lo siguiente: “Si tuviese que dibujar o fotografiar a la niña más preciosa del mundo y notase en ella una pudorosa resistencia (por ligera y fácil de vencer que fuese) a quedarse desnuda, consideraría un solemne deber para con Dios renunciar por completo a semejante petición”. De hecho, para que estos retratos desnudos no crearan complicaciones a las niñas más tarde, dispuso que, a su muerte, fuesen destruidos o devueltos a las niñas o a sus padres.

En principio no existen, pues, indicios de que Carroll tuviera conciencia de otra cosa que de la más pura inocencia en sus relaciones con las niñas, ni existe la más leve insinuación o falta de decoro en ninguno de los cariñosos recuerdos que muchas de ellas dejaron escrito después sobre él. Según refiere Gardner, en la Inglaterra victoriana había una tendencia, que refleja la literatura de esa época, a idealizar la belleza y la pureza virginal de las niñas: “Esto hizo más fácil a Carroll suponer que su debilidad por ellas se situaba en un elevado plano espiritual”.

En la siguiente dirección, de la Princeton University Library, puede encontrarse la mayor colección de fotos realizadas por Lewis Carroll (las reproducciones están a la venta):

http://libweb2.princeton.edu/rbsc2/portfolio/lc-all-list.html

En un delirio inquisitorial, fruto sin duda de mentes calenturientas, se ha llegado a comparar a Lewis Carroll con Humbert Humbert, el protagonista de Lolita, la magistral novela de Nabokov. Pero la pasión que siente por las “ninfas” el narrador-personaje de la novela tiene unos claros fines sexuales, diametralmente opuestos a los de Carroll. Precisamente, éste se sentía sexualmente “a salvo” con las niñas. Sus cartas solían terminar enviándoles diez millones de besos, o 4 3/3 o dos millonésimas de beso, y se habría horrorizado ante la insinuación de que ello comportaba el más mínimo elemento sexual.

Aunque algunos autores hayan asociado a comportamientos patológicos de su personalidad las relaciones de Lewis Carroll con las niñas, y existan abundantes estudios que investigan lo que consideran unos claros 'trastornos psicológicos', pueden buscarse otras interpretaciones posibles. Es cierto que en una época como la actual, de extrema sensibilidad con estos temas, parece lógico preguntarse sobre la existencia de algo insano en el comportamiento de Carroll con las niñas. ¿Era lícito o saludable? Bien es verdad que, a la inversa, también podríamos preguntarnos a qué se debía o a qué se debe el comportamiento actual de los mayores con los niños y niñas. ¿Es lícito o saludable? En la época victoriana, en la alta sociedad en la que se desenvolvía Lewis Carroll, el trato habitual de los padres hacía los niños era muy distante. Eran tratados casi de usted y los padres aplicaban una disciplina férrea a los niños, sin apenas concesiones a la vida infantil o a los juegos. En el caso de las niñas la represión era aún mayor.

Cabe preguntarse si una niña inteligente, despierta, curiosa e interesada por todo cuanto le rodea, descubre a una persona mayor “diferente” con la que poder hablar, que resulta simpática y divertida, no resultará atraída por ella. ¿Por qué suponer que lleva oscuras intenciones? Resulta un tanto hipócrita y repugnante pensar que deban considerarse “buenos” a los represores del niño y “malvado” a quien de verdad se interesa por él.

(Continuará...)

miércoles, 14 de julio de 2010

Seda para las pobres estrellas abandonadas.


La constelación del lagarto recoge a algunas pobres estrellitas abandonadas...


Aunque podría ser un título de una novela de Dickens, en realidad estamos hablando de un proyecto de colaboración científica...

Una estrella doble es una pareja de estrellas que se mantienen unidas por la fuerza de la gravitación y giran en torno a su centro común. Son relativamente frecuentes en el universo.

http://www.astromia.com/universo/dobles.htm


El catálogo de referencia en estrellas dobles es el WDS (Washington Double Star Catalogue), mantenido y administrado por el observatorio Naval de EE.UU. Recoge más de cien mil estrellas dobles, y es actualizado constantemente, por observatorios profesionales, y sobre todo, por astrónomos aficionados.

Curiosamente, el catálogo recoge muchas entradas antiguas, de observadores históricos. ¡Algunas datan de hace dos siglos!. Aquellas estrellas dobles que no han sido observadas en los últimos 20 años se consideran abandonadas (neglected).

El proyecto SEDA WDS, una colaboración profesional-amateur, pretende actualizar el conocimiento de las estrellas abandonadas mediante observaciones recientes con equipos de aficionado. La campaña de observación comenzará por la desconocida constelación Lacerta (lagarto). Muchas estrellas dobles de esta constelación han sido observadas una sóla vez. Esto crea problemas, ya que los datos recogidos en el catálogo pueden ser imprecisos.

Los astrónomos aficionados de hoy en día cuentan con unos conocimientos científicos y técnicos sin precedentes. Gracias a su trabajo desinteresado, su inversión en tiempo y en material científico, están complementando el trabajo de los profesionales. Por ello, cada noche quedarán menos estrellitas dobles abandonadas, las pobres, en los cielos del lagarto…